La coma, básicamente, es un signo de puntuación que indica una breve pausa dentro de una oración. Sirve, además de para respirar un poco, para organizar el sentido del texto.
Sus usos principales son los siguientes:
1.- Separar elementos de una enumeración
Ejemplos:
Compré pan, leche, frutas y queso.
Dentro de la bolsa llevaba el móvil, un paquete de tabaco y un boli.
Nota importante: no se debe poner una coma antes de la ‘y’ en enumeraciones simples.
2.- Aislar vocativos
El vocativo es la palabra con la que nos dirigimos a alguien.
Ejemplos:
Marta, ven un momento.
Pásame esos libros, Marta.
Te lo digo en serio, amigo.
Estoy seguro, capitán, que todo saldrá bien.
3.- Para introducir aclaraciones o incisos
Cuando escribimos una información adicional que puede eliminarse sin que la frase pierda su sentido principal, la ponemos entre comas.
Ejemplos:
Marta, mi hija, tiene un Ford Kuga blanco.
Marta tiene un Ford Kuga blanco. Aquí he suprimido mi hija y la oración no pierde su sentido.
La novela, ambientada en Flandes, narra una historia de guerra y honor.
Ruud Jansen, antiguo soldado de los tercios, vivía en Rosan, Flandes.
Aquí, antiguo soldado de los tercios es una aclaración y Flandes otra que termina en punto, porque es el fin de la frase.
Si quitamos los incisos, la frase sigue teniendo sentido.
Ruud Jansen vivía en Rosan.
Todo dependerá de la información adicional que queramos aportar. En esta última frase, puede que si no aportamos incisos, no sepamos quien es Ruud Jansen ni que Rosan está en Flandes.
Y hasta aquí esta primera píldora…
Nos vemos en la siguiente.
