PREFACIO DE VELAS ROTAS. EL FRACASO DEL REY. Léelo y descargalo aquí.


Castillo Rosclogher. Sur del Lago Melvin
Tierra de Connacht. Territorio del Clan McClancy
Norte de Irlanda
Diciembre de 1588


Irlanda estaba oficialmente bajo el control de la monarquía
inglesa, pero ese dominio parecía más bien una quimera, una
promesa de poder que se deshacía entre los dedos como la
arena húmeda. La realidad era muy distinta, pues era un territorio
defendido por clanes gaélicos que se aferraban a sus tierras con
uñas y sangre, resistiendo a un invasor que imponía su ley a la
fuerza.
En los verdes campos y en las aldeas de piedra, el conflicto
latía en cada sombra. Aunque, a simple vista, la isla podía parecer
un paisaje sereno de onduladas colinas y tranquilos ríos, bajo esa
calma se escondía una guerra constante. La lucha entre los jefes
irlandeses y los emisarios de Isabel I no tenía frentes definidos ni
líneas de batalla, sino emboscadas en los caminos, lealtades
compradas con oro o traicionadas por la desesperación.
Se trataba de una guerra de desgaste. Los ingleses querían
someter Irlanda, pero cada victoria les costaba sangre, cada
castillo tomado les aseguraba solo unas semanas de paz antes del
siguiente levantamiento. Los clanes, expertos en la guerra de
guerrillas, conocían los senderos, los pantanos y los bosques
como si de una prolongación de su propio cuerpo se tratara. Los
ingleses podían controlar las ciudades, pero en los campos, en las
colinas y en los valles, el poder seguía perteneciendo a los
irlandeses. En ese lejano país, no tenía el verdadero poder quien
gobernaba desde un trono en Londres, sino quien podía sostener
una espada cuando llegaba el momento de la verdad…

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¿Qué les ocurrió a los soldados españoles y al ejercito inglés? ¿Cómo llegaron hasta allí, a esas remotas tierras…? Todo eso y mucho más en: Velas Rotas. El fracaso del rey.

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