Como debemos usar la coma – 2

No se pone nunca coma entre sujeto y verbo

Este es uno de los errores más frecuentes.

Incorrecto:

El coronel Verdugo, ordenó avanzar.

Correcto:

El coronel Verdugo ordenó avanzar.

Aunque el sujeto sea largo:

Incorrecto:

Los soldados que defendían el dique de Empel, resistieron el ataque. Aquí sobra la coma.

Correcto:

Los soldados que defendían el dique de Empel resistieron el ataque.

Ejemplo narrativo:

El soldado avanzaba entre el barro, la niebla, el humo y los gritos de los heridos. El ambiente era caótico, brutal. Había muertos por doquier.

Aquí la coma crea acumulación sensorial, intensifica la escena y da sensación de caos.

Otro ejemplo más pausado:

La aldea era pequeña, silenciosa, humilde y resignada. Sus gentes, pacificas, nos recibieron con agasajos.

La enumeración aquí genera un tono contemplativo.

Los incisos entre comas dan profundidad a la narración, pero no se debe abusar de ellos.

Permiten añadir datos históricos o emocionales sin romper la fluidez.

Ejemplo:

Ruud Jansen, antiguo soldado de los tercios, observaba el dique en silencio.

Si quitamos el inciso:

Ruud Jansen observaba el dique en silencio.

La historia sigue funcionando, pero pierde profundidad.

Otro ejemplo más literario:

La bandera, desgarrada por la metralla, aún ondeaba sobre el parapeto.

El inciso añade dramatismo visual.

En escenas dinámicas, las comas pueden acelerar el ritmo.

Ejemplo:

Saltó la trinchera, rodó por el terraplén, se levantó, disparó.

Las pausas breves transmiten rapidez y continuidad.

Si lo escribimos con puntos:

Saltó la trinchera. Rodó por el terraplén. Se levantó. Disparó.

El ritmo se vuelve más cortado, más cinematográfico.

La coma, por tanto, regula el tempo narrativo.

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